---a. Escatología modernizada

Adolf Harnack
Adolf Harnack
El siglo XIX fue un tiempo de considerable efervescencia intelectual, y la teología cristiana sintió su fuerza. La teoría de Darwin sobre la evolución, el crecimiento de las ciencias naturales y los estudios críticos sobre la Biblia contribuyeron a un nuevo ambiente. En teología, el liberalismo intentaba retener la fe cristiana a la vez que aportaba el enfoque científico a los temas religiosos. El mensaje de Jesús realmente era bastante simple, según Adolf von Harnack (1851-1930), cuyo pensamiento representó la culminación del liberalismo del siglo XIX. Jesús resaltaba la paternidad de Dios, que había creado a todos los seres humanos y que velaba por ellos y los protegía, como hace con todas las partes de su creación. El valor infinito de un alma humana era otra de las enseñanzas importantes de Jesús. Dios ha hecho de los humanos el objeto más alto de su creación y de su amor, por eso deberíamos amar a nuestros semejantes.
 
El reino de Dios era otro tema básico en las enseñanzas de Jesús. Mientras que este reino tradicionalmente se había entendido como un reinado terrenal futuro de Cristo que se establecería tras su espectacular segunda venida, los liberales resaltan el carácter presente del reino. 
 
"Se ha acercado a vosotros el reino de Dios" (Lucas 10:8-9).

Para los liberales, Jesús también enseñaba algunas ideas extrañas. Una de estas ideas era la segunda venida, el concepto de que él regresaría corporalmente al final de los tiempos para establecer su reino. Los liberales consideraban esto un vestigio insostenible de una manera pre-científica de entender la realidad. En el rechazo de la idea de la segunda venida, vemos el profundo aprecio de los liberales por las conclusiones del aprendizaje moderno, que, junto con el método histórico, fue uno de los componentes básicos de su enfoque hacia la Biblia. Destacada en la época más vigorosa del liberalismo fue su idea del progreso. Se estaban haciendo avances científicos, políticos y económicos. La teoría de Darwin sobre la evolución se iba generalizando hasta abarcar toda la realidad. Se consideraba que todo iba creciendo, desarrollándose, progresando, no sólo los organismos biológicos, sino también la personalidad humana y las instituciones. La creencia del triunfo de Dios sobre el mal se mezclaba con esta doctrina del progreso. Se consideraba que una continua cristianización del orden social, incluyendo la economía, sería la ejemplificación actual del significado real de la segunda venida.